sábado, 29 de marzo de 2014



Critica a un artículo poco afortunado.


Con cierto estupor por el autor, aunque acostumbrado a las barbaridades de esta revista que admite como profesionales a todo aquél que dice serlo, sin mayor comprobación, he vuelto a leer en una de sus páginas barbaridades como las que paso a comentar. Esta queja, no prende otra cosa que alertar a los profesionales para que de una vez por todas se despeguen del proceder político y se dediquen más a su profesión, denunciar y ridiculizar aspectos barbaros y mentiras groseras que tan habitualmente se dan en todos los medios en este lugar de habitación que cada dia cuesta mas llamarle patria, país, nación o España.

Sin necesidad de apuntar con el dedo, su autor al parecer filólogo de clásicas de la complutense; sin cortarse las uñas y si despeinarse, habla de un idioma catalán que como tal filólogo debería saber que nunca ha existido y al que reto, desde estas páginas, lo demuestre públicamente en el foro que desee. Es natural que cuando alguien “invade” parcelas del conocimiento para el que no está preparado, genere quimeras como los aquí criticados. No es la primera vez que sucede, ya en su dia esta asociación mandó carta queja, a la revista Historia de National Geographic, (que se puede consultar en esta web) al incluir y editar, un artículo, de un historiador que hablaba del Compromiso de Caspe, al que asistieron –dice el sujeto- cuatro reyes, Aragón, Valencia, Mallorca Y CATALUÑA. No fuimos contestados, ni tan siquiera rectificaron, lo que coloca a la dirección de esa revista (según nuestro entender) en el mismo cuadro que los anteriores. Motivo por el cual dimos por finalizada la relación comercial que manteníamos ambos, ante la pérdida constante de calidad y erudición de los artículos publicados.

Es cierto que son muchos y conocidos sus articulistas, sí, pero en el mundo de la novela, algunos profesores de facultades, sí, pero sin trabajos de ensayo conocidos, generalmente incorporados en la época felipista, en la que se paralizaron los ascensos a las cátedras y se suplieron con el tiempo por este “grupo de sabios” que hoy adornan esas Universidades. En todas sucedió, en unas más y en otras menos, pero al parecer Complutum se llevó la “mayor tajada”, a juzgar por los profesionales que conozco, leo o asisto a sus descuartizadas charlas o conferencias, quizás sea mala suerte y solo me tope con los flecos del mantel. Gentes procedentes de institutos elevados por mor cartillera a las más altas instancias de la cultura, algo muy definitorio de ese sector, de ahí que la pérdida constante de calidades sea apabullante. Otro de los aciertos de esa cada vez más engañosa libertad.



Nacida esta revista, como medio y referente histórico, ha quedado en un nivel versátil en algunos de sus campos, “historiadores” catalanes o catalanistas, y paniaguados, escriben en sus páginas que hoy se sitúan fuera de los círculos aceptados, salvo honrosos casos. Si en aquella ocasión criticábamos y solicitábamos información sobre las conjeturas históricas a las que había llegado el autor del artículo. Es esta ocasión tampoco tiene desperdicio este autor del artículo en la mentada revista número 124, editada del mes de marzo actual, en su artículo titulado “El destino del gran templo de Grecia PARTENÓN”, en un recuadro que existe en al pág. 46 (pintura que representa a Roger de Lauria a su entrada en Atenas) en relación a Pedro IV de Aragón al hacerse cargo del Ducado de Atenas elogia en un documento epigráfico que existe en el lugar en el idioma CATALAN las preciosidades de la ciudad, donde los CATALANES almogávares había conquistado recientemente. Y de la resistencia CATALANA frente al florentino invasor. Son tantos los improperios que no podemos dejar pasar por alto tamaño desafuero y denunciar la suma ignorancia intencionada o no, de este articulista que siendo benévolos, su desconocimiento le lleva a falsear la historia drásticamente.

Bien desde esta asociación se sugiere al escritor que si no sabe, no haga, pues el hacer sin saber además de colocar a su autor en un lugar incomodo, denota la pésima calidad de la enseñanza universitaria que hoy, como en otras cosas arrostramos para perjuicio y vergüenza ajena. Cada cual en su especialidad puede dar de sí mucho y enseñar más, las invasiones a otras con grave desconocimiento e irresponsabilidad, confunden al lector indocto, generando situaciones que nunca existieron y difícilmente existirán.

De los almogávares[1] no hablo porque no quiero hacer más mella en el filo de la ignorancia, del que hace gala tamaña aberración. El partidismo político puede usarse en muchas especialidades, medicina, ingeniería, sobre todo periodística, pero nunca, repito nunca, en la Historia, porque entonces ya no hablamos de historia, sino de cuentos chinos. Además, esta ciencia está sujeta a un método, como todas ellas, que los invasores desconocen, lo que les lleva a tropezar continuamente con el cordón de su zapato. La seriedad y responsabilidad del historiador, ha de ser profunda, hay que huir de las banalidades, esas quizás tengan más cabida en otras ramas, pero de ninguna manera en la Historia, tal vez porque se analizan datos históricos, datos del pasado que son ciertos y cuando son aproximados, se hace constar, y cuando se presumen falsos como el que nos ocupa pues con mayor motivo, solo se tenía que haber hecho una pregunta ¡un filólogo! ¿Cuánto nos ha costado a los españoles colocar allí semejante engendro?. En fin leguleyos de la tecla hacen patria donde nunca la hubo.

Los aragoneses fueron los primeros cristianos documentados en adaptar esas estrategias y luchar como esos grupos de sarracenos conocidos como almogávares, por lo que finalmente acabaron siendo conocidos por el mismo nombre[2].

"Et la cibdad de Zaragoza fue mui grand tiempo camara de los Almojarifes, et fue escogida de los guerreadores. Et quando combatian la cibdad de Zaragoza y se combatian todos los alcalles et Almogavares, et para si la escogian."

A pesar de que no existen crónicas coetáneas a los hechos del siglo XI o siglo XII, la primera vez que se menciona a unos almogávares cristianos es que un testimonio de Jerónimo Zurita en sus Anales de Aragón, que sitúa a los almogávares en época de Alfonso I de Aragón reforzando hacia 1105-1110 la fortaleza de El Castellar con vistas a la conquista de Zaragoza:[3]

Gánese Tahuste. Guarda de almogávares. De allí fue discurriendo más adelante y tomó el lugar de Tahuste junto a las riberas del Ebro; el cual se ganó por la valentía y grande esfuerzo de don Bachalla. Y poco después comenzó a poner gente plática en al guerra y muy ejercitada en ella, que llamaban almogávares, en el Castellar para que estuvieses en frontera contra los moros de Zaragoza.[4]

Alfonso el Casto, fiel a la amistad con el Reino de Castilla, fue en 1177 al asedio de Al-Madinat-Kunka con un grupo de peones armados identificados con los almogávares(5] en ayuda del monarca castellano.

Y yo me pregunto ¿de dónde se saca este buen hombre que fueran catalanes? Que también los hubo, pero no en la medida y cantidad que de otros lugares, aunque haya sido al igual de Ramón Lull, siempre manipulado y adherido a la causa catalana, ya desde los tiempos de del nefasto Pi y Maragall, destructor zapateril de España.
Del “idioma” hay mucho que hablar y aquí tal vez sí tendría algo de autoridad el autor, pero se le escapa de las manos como el agua al nombrar el idioma catalán. Me gustaría que alguien me dijera si está legalmente reconocido, no aquí en España, que esto es una jaula de grillos, cuya credibilidad acaba en sus fronteras.

Los catalanes tienen como padre de su lengua a Ramón Lull, catalán por los cuatro costados, aunque naciese y fuese mallorquín y en Cataluña hubiese estado en contadísimas ocasiones, pero al igual que Cervantes o Miguel Servert entre otros muchos (pronto lo será el Cid) ha adquirido por arte de birlibirloque, por mor de estos personajillos con el soporte tácito e irresponsable, ni más ni menos que la ciudadanía catalana.

Bien, este Lull hace una recopilación de las lenguas romances que se hablan en toda la cristiandad, entre ellas en Aragón y la Occitania, por supuesto, para estas fechas por mucho que se empeñen aun no ha salido el catalán por ningún sitio, (aquí se da ampliamente aquél viejo dicho de que “un cerdo por muchas practicas que haga, nunca llegará a ser un caballo de carreras, será un cerdo muy veloz, si, pero un caballo de carreras nunca”).

Para aumentar el acerbo lingüístico, diré que la lengua vehicular en los territorios del antiguo imperio era el latín, para quien no se acuerde, es el idioma (aunque lengua muerta hoy) del antiguo imperio romano. Bien no hay que ir a la complutense para saber que ese idioma sufre modificaciones, unas más leves otras más profundas, como el castellano de la lengua mater. Eso viene dado por la adopción de formas y costumbres locales. Así el latín francés no es lo mismo que el español o italiano, etc., esa forma de expresión, precisamente Ramón Lull, la definía como “vulgar” pues sus escritos los realizaba en las lenguas cultas, latín y árabe, quedando la “vulgar” de naturaleza dialectal, siendo muy generosos.

Una prueba palpable es nuestro…país. Un gallego, un catalán y un andaluz, hablan la lengua española o castellana, de distintas formas con incorporaciones locales, pero no deja de ser el castellano. Eso mismo sucede con el latín dando origen a la lengua romance. Es en ese romance en el que se expresan todos los reinos cristianos, “a nivel de calle” aunque la lengua vehicular, sobre todo por escrito, seguía siendo el latín, este sufre adulteraciones por mor de las acepciones descritas, todo el mundo sabe o al menos los que nos dedicamos a esto, que el latín medieval de raíz única, en esos años pierde mucho de su gramática y se le incorpora otra más local y aceptada, pero aun con todo sigue siendo latín.

Esa forma de expresión que se le denomina romance, a tenor de su origen, como ya he dicho, está extendida por toda la cristiandad e incluso entre los árabes españoles, que la usan para sus relaciones, ya comerciales, ya sociales, ya bélicas. Existen numerosos estudios que definen y ubican estas expresiones en el contexto correcto, claro son filólogos de reconocido prestigio, que curiosamente ninguno escribe en revistas de dudosa cientificidad histórica.

Aquí dejo un corto resumen, que un usuario de una determinada página contesta a un “hueco”, desgraciadamente cada dia más numerosos.


“ A. d. T.

Ya que no aportan ningún nombre, ni prueba científica, ni dada que se asemeje, aquí le dejo algunas referencias a Vd. y al descerebrado de la “frança de ponent” de más arriba:

1. Padre de la Romanística y creador de la Gramática Comparada, filólogo alemán Frederick Diez: “el Provenzal se extiende particularmente en Cataluña” (“Grammaire des Langues Romaniques”. Paris, 1874. p.3) “Alvernés, gascón, provenzal, languedociano son dialectos romances”.
2. Filólogo suizo-alemán Meyer Lübcke: “el catalan.., que no es más que un dialecto del Provenzal” (Grammaire des Langues Romanes”. Paris, 1890. pág.13).
3. Químico Pompeu Fabra, creador del neo_catalaní en sus laboratorios fabrinos tomando como base el “dialecte barceloní” (1907): “de los diferentes dialectos… el catalán se convertirá en una variante más de la Lengua Occitana reencontrada”. (Revista “Oc”, 1936).
4. Catalán Pare Batllori, doctor honoris causa por 11 universidades catalanas (y algunas catalencianas “fidelizadas”): “el catalán de Barcelona que se está enseñando en Valencia, es un dialecto infame e infecto” (discurso en Universidad de Gerona, 1.11.1992).
5. Cura mallorquín Mossen Alcover (Mallorca, 1913), inventor-gestor del 1er Congreso de la Lengua Catalana: ”¿Qué derecho tiene el dialecte barceloni… ante el valenciano? ¿no es tal vez crear un centralismo lingüístico” (“Geografia Gral. del Reino de Valencia”, 1956) dicho cuando en 1913 se votaban las nuevas “normas fabrinas” del laboratorio del químico Pompeu Fabra, fabricante del actual neo_catalán.
6. Autor catalán Martí de Riquer en su (“Historia de la Literatura Catalana”, 1964): “La literatura trobadoresca, en el seu prop sentit, és l´escrita en llengua provençal”… “Els primers poetes cataláns de personalitat determinada i nom conegut que escriviren en una llengua romànica ho feren en PROVENÇAL…“ (segles XII i XIII ), (pág. 21).
(Entre otras cosas porque Cataluña no existió como entidad unificada hasta 1521 cuando Carlos I nombró Virrey de Cataluña al Arzobispo de Tarragona, Don Pedro Folch de Cardona. Durante los siglos XII y XIII en la actual Cataluña solo existían los marcahispanistas de la Marca Hispánica feudatarios de los reyes francos hasta el Tratado de Corbeil en 1258 cuando pasan a feudatarios del rey de Aragón Jaime I).
Les “Homilies de Organyá”, como reconoce Martín de Riquer en su “Historia de la Literatura Catalana” (Tomo I) estaban escritas en dialecto PROVENZAL, igual que todo el material literario datado en esos orígenes, porque en aquellos momentos lo único que existía era el dialecto PROVENZAL DEL QUE DERIVAN TODOS LOS DIALECTOS CATALANES, entre ellos el “infame e infecto dialecto barceloní” (neo_catalaní actual) como lo define el erudito y humanista catalán Padre Batllori, 12 veces Dr. Honoris Causa por universidades catalanas y valencianas. Hasta los mismos eruditos catalanes lo reconocen.
7. Filólogo J. Mª Guinot (Castellón): “prenent com a base per a tota Catalunya la modalitat llingüística de Barcelona, dialecte barceloni, el més impur de tots”… (“Qüestions de Llengua”. Real Academia. Cult. Valenc. Serie Filológica, 1990).
8. F. Juanto, Filólogo de la Univ.Sorbona (París): “fue la imposición política… del dialecto barceloní del químico Fabra, traído desde Bilbao por el déspota Prat de la Riba (1911)”, (“Faltas ortográficas catalanas”, LP.19.06.1997).
9. F. Juanto, Filólogo de la Univ.Sorbona (París): “No vaya el lector a creerse que la ortografia que quiso imponerse a los valencianos desde la “Catalunya Vella y la Catalunya Gran” –uso la terminología imperial del hitleriano Prat de la Riba 1907- fuera un camino de rosas para ellos mismos, ni antes ni después del engaño de las mal llamadas “normas del ´32”…. acabaron en la imposición política y dogmática no de la ortografía sino de todo un ARTIFICIOSO DIALECTO BARCELONI tardío y personal del indeciso químico Pompeu Fabra (1913), traído de Bilbao por el déspota Prat de la Riba (1911), tras humillar y eliminar los conocimientos filológicos, léxicos y gramaticales y laboriosas encuestas con transcripción fonética de Fullana (Valencia) y Alcover (Mallorca), juntos y por separado en largos recorridos y con más de 30.000 fichas misteriosamente desaparecidas en la confección (o mejor, corrección posterior) del “Diccionari Catala, Valencià, Balear…” ) (“Faltas ortográficas catalanas” LP.19.06.1997).
10. Historiador y humanista Menéndez y Pelayo: “Hasta muy entrado el siglo XV, en Cataluña los versos se componían en PROVENZAL”.
11. Filólogo Morel Fatio: “el catalán es una mera variante del provenzal porque los habitantes galos de Septimania y los de la Marca Hispánica hablaban la misma lengua PROVENZAL”.
12. Toda la producción de los poetas considerados los precursores del catalán: Berenguer de Palol, Gerau de Cabrera, Guillém de Berguedá, Guillem de Cabestany, está escrita en PROVENZAL (“Historia de España” de Gallach. Barcelona, 1935).
13. El acreditado Historiador Pedro Aguado Bleye en su obra “Historia de España”: “La poesía erótica de los trobadores provenzales fue imitada en Cataluña en los siglos XIII y XIV”.
14. El filólogo y lingüista catalán Antoni Badia Margarit, rector de la Universidad de Barcelona, dejó escrito en su Gramática Histórica Catalana (1952): “No es el catalán una lengua románica que siempre haya estado entre las lenguas con personalidad propia: todo lo contrario, era considerado como una variedad dialectal de la lengua provenzal, y sólo desde hace relativamente poco, ha merecido la categoría de lengua neolatina independiente” (“Gramática Histórica Catalana”, 1952).
15. “Cataluña quiere imponer la lengua de Pompeu Fabra (dialecto barceloní) en Valencia por fanatismo”. Catedrático de Lingüística Francisco Rodríguez Adrados (Valencia Hui, 28.02.2008)
16. WIKIPEDIA, la enciclopedia libre: “Wilhelm Meyer-Lübke, siguiendo a su maestro el filólogo alemán Frederic Diez, en 1890 asignó a la lengua catalana el status de dialecto del provenzal en su Gramática de las Lenguas Románicas, …” es.wikipedia.org/wiki/Wilhelm_Meyer-Lübke
Lübke adoptó una posición polémica en cuanto a la lengua catalana. Siguiendo a su maestro Díez, en 1890 asignó a la lengua catalana el status de dialecto del provenzal en su Gramática de las Lenguas Románicas, donde dice: “En el Este la transición se opera poco a poco con el catalán en el Rosellón: Esta última habla (parler), que no es más que un dialecto provenzal….” (p. 14). Sin embargo, cambió este juicio en 1925, después de ser nombrado “Mantenidor dels Jochs Florals de Barcelona” y haber sido “onerosamente fidelizado” por la burguesía nazionalista catalana: fue entonces cuando empezó a utilizar generalizadamente el nombre de “lengua catalana”, pero con la afirmación de sus concordancias con el provenzal para todo el conjunto idiomático catalá-valenciá-balear” SUGIERO SE LEAN LOS ENLACES QUE CONSTAN EN LAS REFERENCIAS, COMPLETAN EL ARTICULO.

Tomás Ribot[6] en su blog nos ilustra más y mejor sobre estas formas de expresión, sugiero lo visiten, no les defraudará. Otros autores[7] desprendidos del halo ético deontológico de la profesión, exponen con mayor libertad sus juicios. Son cientos los profesionales no paniaguados, los que desde el punto de vista académico, profesional y aplicando los métodos oportunos, hacen exposición de sus análisis revocando aquellos pseudos…que pretenden y no son, pues el acomodarse por intereses de cualquier corte a exponer, lo que saben que no es cierto. Tiene una denominación…son los felones a su ciencia, dicho sea sin ánimo de ofender
Esta lengua o idioma catalán como se puede ver, no lo es, salvo en el reconocimiento político, por mor de la supina ignorancia de este país, empero, no se lo otorga académicamente en una aceptación internacional. Siempre se ha reconocido como lengua limosín. Para quien no sepa le diré que Limoges, es una ciudad, capital de una región francesa, por cuyos territorio permaneció (como en España el vascuence, hoy también llamado euskalduna) esa especial y tradicional forma de expresión, que no evolucionó hacia ninguno de los idiomas vecinos.
Curiosamente en su cuna, en su lugar de origen, como máximo le conceden la categoría de DIALECTO, nunca idioma. Recuerdo que en la Facultad de Zaragoza en los años a caballo del cambio de milenio y siglo, había una clase sustentada por la Generalidad de Cataluña, donde se impartía esas formas de expresión e incluso como asignatura optativa, el catalán, que la daban, una nativa y uno de Huesca, procedente de la espantosa e inestable ideológicamente comarca de la Litera, de donde tantos “lideres” han salido para consolidar, alocados e interesados independentismos regionales.
En esas clases como digo, se asumían las directrices que procedentes de Francia vía Cataluña, iban conformando una gramática que hasta entonces no existía. Siendo tan así que el catalán hablado en la montaña no se parece en nada al de la costa, y si nos fijamos en los lugares físicamente estancos, como Viella o el Berguedá tampoco. Esto corrobora lo antes dicho, era necesario por tanto unificar “la lengua” y dotarla de los medios necesarios para configurar un idioma, ¡hace diez años!


Por supuesto que esta forma de expresión romancera no goza del reconocimiento en su lugar de origen que se le otorga alegremente aquí. Estos despropósitos les ha llevado a afianzar proyectos díscolos como en Cerdeña, donde su bandera es un cuartel del escudo aragonés, pero que ellos interpretan como propio, teniendo allí destacados seres, que dicen ser lo que no existe, dando clases de un alegalmente atribuido idioma catalán.
Uno de los más famosos de la misma categoría histórica que el Belloso, fue Otger Cataló[8] para este sector absurdo de independentismo catalán, es otro hito de su anacrónica y falsa historia. Otro símbolo la señera, hoy ya demostrada suficientemente su procedencia, aunque ya se había hecho en el pasado, de ahí que ahora la estelada la hayan un nuevo aparejoEsto que lejos de lo anecdótico es sumamente peligroso, pues engañan a los ciudadanos, pero que mantenida en el tiempo puede llegar a plantearse la cuestión de la verosimilitud, hace que se apropien de reinos, reyes, tierras, modos y usos, que no se hallan en las actuales fronteras de la catalonia, por otra parte castellanos.


Sí, curiosamente llevan implícito en su esencia, aquello que tanto odian ¡el CASTELLANO! Es como la espada de Damocles, de la que nunca podrán zafarse. Cast-lands es una expresión occitana cuya traducción literal es “tierra de castillos o moradores de castillos” como se les denominaba a estos jefes de tribu y lideres de clanes familiares que conformaron la Marca Hispánica.

En principio moraban donde siempre lo habían hecho en las opidas, construidos de madera y troncos que les servían de protección y refugio, más tarde empezarían a emplearse materiales más sólidos, ya en época carolingia con la creación de la frontera de ahí la denominación de cast-lands. Eran designaciones definitorias que nos hablan de la inestabilidad social que conllevaba la insegura y alarmante vida que llevaban, cuatreros, ladrones, saqueadores, delincuentes en suma, eran aquellos que usaban de la violencia y la fuerza para su propia subsistencia.
Ayer como hoy, es ley de vida, sus tierras no aptas para el cultivo ni para sostener una ganadería efectiva, presionados a vivir en lo más intrincado de las montañas por la presencia musulmana, se dedicaban como sus homólogos de otros lugares a proveerse de lo necesario para subsistir en una zona de inestabilidad. Es ahí donde aprovecha el galo para crear una barrera entre los musulmanes y sus posesiones.ex novo de la ridiculez colectiva. Otro de sus mitos el 11 de septiembre, cuando Barcelona resiste defendiendo al candidato austriaco al trono de España, naturalmente tergiversados y adaptados hasta lo demencial, prostituida en todo su actual desarrollo. Sus defensores entre otros, los menos, eran catalanes, sucede lo mismo en Zaragoza y la mal llamada Guerra de la Independencia, el eslogan “a Zaragoza la defiende su gente” que tantas críticas ha recibido, entre ellas las mías, por faltar a la verdad, es otra muestra de la necesidad de realzar lo que nunca hubo.

¡Por favor profanos, respeten la historia!, no fue creada esta disciplina para dividir sino para unir y para memoria de los gobernantes para que no cometieran las mismas estupideces del pasado. Evidente y desgraciadamente en España no se lee HISTORIA, sí revistas, y novelas, que confunden más que ayudan. Si desean escribir algo, ¡háganlo!, pero desde sus conocimientos, no invadan aquello que no saben, porque generan monstruos sin cabeza, sans-culottes (sin calzones), que conducen al caos y una decepción para Herodoto, que si no se demuestra lo contrario, no era griego, sino catalán.

Zaragoza a 30 de marzo de 2014
José María Fernández Núñez
Historiador















[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Almog%C3%A1var


[2] Rodrigo Ximenez de Rada: De rebús Hispaniae (1243)


[3] Zurita, Jerónimo Zurita, Anales de Aragón, Ángel Canellas López, José Javier Iso, María Isabel Yagüe y Pilar Rivero (eds). Versión electrónica.


[4] J. Zurita, Anales de Aragón, cap. XLI «De las guerras que el emperador don Alonso [por Alfonso I el Batallador] hizo a los moros»


[5] Ruiz-Domènec, José Enrique (abril 2010). D'on van sorgir els almogàvers? 11 abril 2011. pp. p.6.


[6] http://regnedemallorca.blogspot.com.es/2007/07/rsmn-llull-ii-su-lengua.html


[7] http://enciclopedia.us.es/index.php/Discusi%C3%B3n:Idioma_valenciano


[8]Otger Cataló (o Catalon) es un personaje legendario que con los Nueve Barones de la Fama habría conquistado Cataluña a los sarracenos. Según algunas antiguas teorías, el nombre de Cataluña habría derivado de su apellido. En todo caso, las referencias escritas más antiguas sobre este personaje que han perdurado son del siglo XV, muy posteriores a su época en el s. VIII. La leyenda fue recuperada sobre todo a partir del siglo XIX con la aparición del catalanismo y por las obras de los autores de la Renaixença catalana: Víctor Balaguer, Antoni Ferrer i Codina y Jacinto Verdaguer.1 La leyenda se basa en hechos sucedidos en tres generaciones diferentes. Otger coincide en el nombre y en la fecha de defunción con Otger (671-735),Arcomte de Catalanum (710-735), Duque de Aquitania, quien murió en la batalla por la reconquista de Roses y fue enterrado en el Monasterio de la isla de Ré.









lunes, 24 de marzo de 2014

HEROÍNAS ANÓNIMAS
Al amanecer del día 29 de febrero de 1809, cuando callaron los cañones, los fusiles enmudecieron y los hornillos se silenciaron, tan solo se oía el crepitar de las llamas en los maderos derrumbados. Los agónicos lamentos de los heridos y enfermos, su extrema debilidad por falta de cuidados les llevaba a apoyarse en los tapiales que no hacía mucho les habían servido para contener al ofensor. Ahora pedían con gritos sordos que un alma caritativa pusiera fin a sus dolorosas penurias. Los ladridos de algún can llegaban desde cualquier lugar; ladridos que surgían amenazantes entre la niebla, advirtiendo a los intrusos del peligro que corrían si disputaban su abundante festín, servido en las escuálidas y enfermizas carnes de sus antiguos amos, moribundos, que no sentían el dolor de los desgarros, ya sin fuerzas, para evitar ser devorados por sus antiguos y fieles amigos.
En aquellos aciagos días, Zaragoza no era más que un montón de escombros, donde abundaban los cadáveres de uno y otro bando. No había ya tiempo ni lugar donde enterrarlos. La peste, aliada de los agresores a los que también había mordido, pues no conoce colores, honras o prestigios; es el arma que impidió, momentáneamente, un total saqueo de la ciudad. El  saneado de las calles, plazas y edificios en ruinas que aún quedaban en pie, era tarea primordial, se empieza limpiando los de cadáveres propios y ajenos transmisores de la epidemia. Estos cadáveres eran transportados como fardos o desechos urbanos, sin miramientos, honras o respetos hacia aquellos que gloriosamente habían dado la vida por la causa, a lugares como Macanaz, Monasterio de Sto. Domingo, huerta de las monjas Jerónimas de santa Engracia, entre otros muchos improvisados cementerios, en los que fueron enterrados en el sentido literal de la palabra, o incinerados en aquellas enorme piras que elevaban sus columnas de negro y pútrido humo al etéreo azul celeste, portadoras de las almas de bizarros guerreros al valhalla decimonónico. Ese fue el destino final de aquellos amigos y enemigos que compartieron la barbarie.
Las brumas y nieblas se extendieron en toda su dimensión por la urbs zaragozana, provocadas por humos de vigas calcinadas, casas destruidas, de incesantes incendios en los edificios provocados por intensos bombardeos, entremezcladas con el fuerte olor a azufre de la pólvora flagelada y el pestilente olor a sangre corrompida de los cadáveres mutilados que aún no habían sido devorados por los hambrientos canes. Esa fétida mezcla se mascaba en el ambiente, la putrefacción endémica que provocaba la epidemia aun existente, verdadera vencedora y causante de la capitulación. El dantesco paisaje que ofrecía la ciudad, quedaba al descubierto cuando estos nauseabundos vapores comenzaban a disiparse, elevándose al infinito como testigos incólumes de la barbarie humana, que se había cernido sobre Zaragoza en un periodo, que aunque corto en el espacio, parecía eterno en el tiempo. Entre esos velos, iban apareciendo las formas fantasmagóricas de sus defensores, o de lo que quedaba de ellos, auténticas figuras esquematizadas de lo que un día fueron, vagando por sus calles, deambulando sin destino fijo, con la mirada perdida en el infinito, las vestiduras rasgadas, dejaban adivinar sus esqueléticos cuerpos, resultado de la prolongada inanición que habían padecido. Eran aquellos defensores, todavía con el orgullo en el espíritu, los que habían sostenido un pulso como antes no lo había hecho nadie, contra el invencible emperador de los franceses que se galleaba por toda Europa sin que nadie le hiciera sombra. Aquí encontró la horma de su zapato.
En aquella Zaragoza que surgió después de febrero de 1809, se dieron todo tipo de situaciones. En el ambiente social y familiar, fueron las de mayor calado, de entre ellas, el colectivo femenino sufrió el más violento y desgarrador zarpazo, puesto que se centró precisamente, en las mujeres, aquellas heroínas olvidadas, ya, en el mismo fragor de la batalla, donde surge la fama, la leyenda y, paradójicamente… el olvido. Las sobrevivientes debieron adaptarse rápidamente a la trágica situación, había que buscar un medio de sustento. No se les consentía trabajar debido a los “peligros” en que se hallaban ante la insaciable libido masculina, (había que velar por una hipócrita pureza, en tanto se consentía que sus vástagos murieran de inanición) tan siquiera se les estaba permitido mendigar, pero ellas, ayer como hoy, sabían cómo sacar adelante a su prole. Los registros parroquiales están repletos de las peticiones de estas heroínas, que solicitaban les fuese reconocido su nuevo estado lo que les permitiría contraer nuevas nupcias. La normalización y actualización social se hizo imperativa. La guerra no solo había provocado víctimas, sino que había destruido el núcleo familiar de casi todas ellas.
La consecuencia de la guerra, fue la pérdida de innumerables almas, hombres y sobre todo mujeres, creando espacios vacíos, donde antes había núcleos familiares completos, generando situaciones encaminadas a la supervivencia innata en el género humano, adoptando nuevas realidades parentales, justificadas por la debacle, que conllevó una resistencia a ultranza en defensa de un sistema que los ahogaba cada día con más fuerza, luchando paradójicamente contra el aire fresco, renovador y portador de una forma de sociedad más justa, más moderna, más equitativa, que traían las nuevas ideas surgidas de aquella Revolución Francesa de finales del siglo anterior.
Fue tan terrible y demoledor, fueron tantas las víctimas de uno y otro bando, que como ya he dicho, no había lugar donde enterrarlos, los carnearios estaban repletos, los ecónomos y párrocos no podían recibir ya los cientos de cadáveres que diariamente se amontonaban a sus puertas. El Regente de San Felipe, escribió. “En el bombardeo e irrupción de los franceses, ocurrido en los meses de julio y agosto, especialmente en los días 4 y 5, de este, se enterraron 16 cadáveres, en la cisterna de esta iglesia. Se está practicando vivas diligencias para averiguar quiénes eran los difuntos y, se anotarán los que se sepa y como se pueda”.
Se procedió a la incineración pública, en piras funerarias donde se amontonaban amigos y enemigos. Esto generó a posteriori la necesidad de regular la nueva y desgraciada situación familiar. La petición del reconocimiento del nuevo estado ¡viudos y viudas! a las entidades oficiales era una constante.
 Si trágica era la muerte del marido que suponía el sostén del hogar, pues era quien traía el pan diario y los escasos céntimos que le permitían una paupérrima vida; mucho más trágica era la pérdida del verdadero pilar sustentador familiar. La falta de la esposa, madre, economista, enfermera, psicóloga, sanitaria, compañera, amiga, confidente, la educadora, directora… a fin de cuentas podía ser cuasi catastrófico, la suma de ambos ya, inútil comentarlo. Los expedientes eclesiásticos solicitando ser reconocidas como viudas, para contraer nuevas nupcias que permitieran criar a sus hijos, huérfanos en la defensa de los derechos del vil felón se multiplicaban. Rafaela Casalbón, fue una de tantas víctimas castigas por la guerra. Su difunto marido había sido uno de los defensores de la ciudad en los dos Sitios, por cuya razón lo mataron 4 soldados franceses luego de capitular la ciudad, la dejó con tres hijos menores, Mariano de 13, Mariana de 6 y Rafael de 6 meses a quienes debía mantener con el trabajo de sus manos y sin ningún refugio al haberse hundido la casa donde vivía, e incendiado la ropa y muebles con las bombas que cayeron en ella en el Segundo Sitio. Por tanto suplicaba a la Curia Arzobispal, la extensión en definitiva del certificado de la partida de muerte de su difunto marido.
Las situaciones eran tan paradójicas que en algunas ocasiones, ante la actitud natural encarada hacia la propia supervivencia, eran terriblemente castigadas por una sociedad encastrada en una Edad Moderna ya pasada de largo, pero que, en estas tierras, merced a la nefasta influencia ejercida por unos poderes temerosos de perder sus privilegios, hacían pecado de aquello que en la original concepción debía haber sido contemplado con más benevolencia. Pecadoras eran aquellas que habían perdido el sustento y necesitaban un medio de manutención, ¡poco les reconocían, aquellos que las condenaban, el motivo de su situación!, ¡Dios que floja es la memoria humana!
Francisca Fernández otra de tantas viudas, tenía una hija Ramona, de 12 años. Solicitó en su día de las autoridades eclesiásticas el engrosamiento de la partida de muerte de su difunto marido y así permitirle casarse de nuevo, alegando que desde hacía cuatro años mantenía vida matrimonial con Antonio Montesino que se hallaba en Guadalajara. Arrepentida del pecado y en el peligro tan evidente en que se hallan sus almas, suplicaba se expidiera el obligatorio documento a fin de casarse con el mentado Antonio y poder revertir la situación. El pecado siempre ha sido femenino, decretado naturalmente por la inconsciencia, hipocresía e impotencia, de una sociedad masculina, temerosa siempre del reconocimiento a la equidad testada.
Situaciones como estas jalonan de todo tipo de historias protagonizadas, involuntariamente, por estas mujeres cuyo denominador común es el reconocimiento de su nuevo estado y poder iniciar así otra vida. Una vida que evite el triste destino a la que se verían abocadas, ¡la muerte por inanición de ellas mismas y su prole! Impedidas para trabajar, reprimidas por mendigar, los caminos que tenían para salir con su progenie eran muy estrechos y desembocaban en destinos de los que la hipocresía social de la época pretendía preservarlas.
Vicenta Valdellou, otra de las defensoras que junto con su esposo lucharon denodadamente contra el francés, obligada por las circunstancias a reconducir su vida. Solicita engrosamiento de la partida de muerte de su marido para poder volver a casarse. Habiendo permanecido su marido durante los dos sitios en defensa de esta ciudad, ambos adolecieron de las malignas enfermedades agravadas por la epidemia que tantos estragos causó. Su marido salió de casa a pedir ayuda. Fatigado y medio muerto se introdujo en casa de Petronila Sánchez que al instante procuró socorrerlo con un poco de caldo. Después de habérselo tomado y en presencia de la misma y otras gentes, murió de repente. Esta mujer teniendo tratado matrimonio con un Subteniente del Regimiento de Voluntarios de Madrid, no puede efectuarlo por no haberle sido librada la Partida de Muerte de difunto su marido.
El desastre había sido absoluto, la población femenina pese a su alta mortandad, aún superaba en número a los hombres, estos también habían sufrido la debacle martirial, amén de las gruesas cuerdas de presos transportados allende los Pirineos para evitar otra muy temida situación similar. La “paz” no cambiaría su situación. Los ocupantes habían sustituido en su mochila el libro de los droits de l'homme, por la represión, el odio y el aislamiento, causado por la impotencia generada tras una amarga victoria, conceptos contrapuestos a su primer mensaje.
Pero la Historia se abre paso, más tarde o más temprano, y ya es hora de devolverles el honor de la sangre derramada en las calles de su amada ciudad, donde las mujeres fueron especialmente protagonistas. Los cronistas coinciden en su brava defensa y ataque, no solo con lo habitual, (apoyo logístico y sanitario) si no con las armas en la mano, aquellas que para la historiografía decimonónica no tenían valor y su sacrificio no inclinaba ningún tipo de balanza ponderada de la época, por lo que eran olvidadas. Sólo su familia, sentía realmente esa carencia brutal, el callado anonimato y su ritualizado conformismo ritual. Las zaragozanas en lo más fiero de la lucha se hallaban en todo momento animando y reforzando a los patriotas, de modo que algunas saltaron los parapetos y fueron víctimas de un inconsiderado denuedo. Cuando Palafox daba las gracias, en nombre propio, por las acciones iba seguido de varias mujeres que con sus fusiles habían estado en la acción. Los franceses por el contrario no hicieron mención de ellas, tal vez debido a una ignorancia intencionada, tal vez por vergüenza de ser derrotados por quienes consideraban incapaces de empuñar un arma, tal vez porque en aplicación de los códigos de la guerra, no había honor en matar a una mujer, por muy brava y peligrosa fuera. Sea como fuere, los imperiales retrocedieron ante el empuje de los paisanos entre los que el contingente femenino era más que importante.
Josefa Buil, viuda, es otra de tantas heroínas que siguiendo la suerte de su marido al ser reclutado para engrosar las filas en defensa de la ciudad de Zaragoza y por extensión de todo el reino de Aragón, se había desplazado hasta la ciudad. Diversos avatares le llevaron a participar en distintos frentes todos ellos con el sacrificio, honor, gallardía y valentía propia de cualquier combatiente, como demuestran los numerosos certificados que constan de su servicio. Tras la contienda, Josefa, insta a los diferentes Jefes militares que la conocieron y premiaron, a que certifiquen sus servicios, al objeto de reclamar una pensión ya concedida por el Capitán General del Reino, y que ahora la Hacienda le exigía demostrar documentalmente. Esta heroína, se halló en la defensa de la ciudad durante los dos asedios, en los puntos de Arco de Valencia, y haciendo fuego en una de las baterías de la plaza de la Magdalena, en compañía de Benita Pórtoles natural de Alcañiz y Teresa Liera natural de Huesca, especialmente en la esquina de la calle Palomar, en cuya casa habitaba la expresada Benita Pórtoles. Padeció las fatigas correspondientes a dicho punto como uno de los mejores soldados, tanto de día como de noche, ya con las armas en la mano, ya manejando el cañón o llevando víveres y municiones a las baterías. Benita Pórtoles, a quién también le fue concedido en premio por sus señalados servicios, una pensión de cinco reales vellón diarios, los cuales percibió siempre. La valiente Buil, careció de esta recompensa de su acreditado valor, al faltarle la certificación de Palafox. Para ejercer mayor fuerza, supongo, Josefa solicitó del Contador de la Real Contribución de la ciudad, que le emitiera un certificado contributivo de los pagos realizados por ella, siendo este negativo, no se le conocían predios ni propiedades ni impuestos en repartimientos. Con todas las certificaciones y otras de similar tracto, insta a Palafox para que le sea reconocida la pensión otorgada en los años de los Asedios, dado que se hallaba sin qué comer, sin medios para subsistir y constituida en la mayor desolación, por ellos se ve precisada a recurrir y hacer presente para aliviar sus penas y miserias pues lo demás seria complacerse en sus desgracias.
No obstante, no sería este el único servicio que realizaría, comprometida como estaba hasta las entrañas en la defensa de su ciudad adoptiva y de su tierra. En la ciudad de Barbastro, realiza trabajos de espía después del regreso a su ciudad natal. Tras los asedios zaragozanos junto a otras mujeres, monta un servicio de espionaje que pone al servicio del ejército español. Son múltiples los certificados que presenta con agradecimiento de sus beneficiarios. Su casa no solo sirve de punto de información vital para las tropas nacionales, sino que además alberga, esconde y dirige a otros espías, dando noticias fidedignas que pusieron en jaque, en numerosas ocasiones, al invasor, al objeto de averiguar la dirección que había de tomar el enemigo y sus propósitos. Josefa era pues una luchadora incansable. Este es otro ejemplo más de las miserias de los combatientes que pese a la desgracia de perder lo poco que poseían y en algunos casos, todo ello, se comportaron con una bizarría que enmudeció al mundo.
Otra defensora fue María Ramírez de Arellano, estuvo en los dos asedios a la ciudad de Zaragoza donde su continua vigilancia y celo en llevar víveres así como municiones hizo posible que estas no escasearan nunca en las baterías de la Plaza de la Seo, con el mayor riesgo para su vida y exponiéndose a los mayores peligros.  Los prisioneros que eran conducidos a Francia, recalaban en el castillo de la Aljafería, donde permanecían más de 15 días. Algunas personas vecinas de la ciudad entre ellas Dña. María Ramírez junto a otras mujeres consiguió con algún dinero, comestibles para los prisioneros, así como camisas, alpargatas y otras prendas, repartiéndolo entre aquellos cuyas necesidades eran mayores, pudiendo cubrir así su desnudez, siendo permanentemente atendidos en todas sus necesidades y continuar después la marcha a los depósitos de Francia. Sin este auxilio les hubiera sido imposible sobrevivir. Esposa y madre de luchadores supo impregnar y acrecentar en ambos el sentido patriótico. Su marido muerto en defensa de la ciudad y su hijo encarcelado por espía y como responsable del correo de los sitiados con las zonas libres. Realmente María Arellano contribuyó enormemente a la batalla.
Manuela Sancho Bonafonte, natural de la villa de Plenas y que desde antes de romper el día hasta el anochecer no cesaba de llevar, pan, vino, aguardiente y otras frioleras al Fuerte del Pilar; con los mayores apuros de ataque se desentendía de este servicio, y se dedicaba al de la artillería con la mayor serenidad, portando municiones y piedras en canastas para el mortero, dando fuego por sí, a los cañones, haciéndolo por los aprestos con el fusil, sin que se conociera la menor mutación a pesar de haber caído algunos a su lado. Continuó constantemente con el mismo denuedo y patriotismo, hasta que, en los últimos días del sitio de aquel fuerte, una bala de fusil le atravesó el cuerpo de parte a parte quedando herida en el parapeto.
María Montalbán sería otra de las innumerables defensoras; recuperadas del injusto anonimato. Luchadora incansable, fue premiada por Palafox. Su labor, como las del resto consistía en llevar munición a la artillería, refrescos vendar las heridas dar ánimos, trasladar heridos, transportar a los caídos, despreciando la muerte constantemente. Su ardor la llevó a Tortosa después de la capitulación de la ciudad. Fue la única mujer a la que se le permitió quedarse en la plaza a pesar de la orden dada para que todas de las de su sexo saliesen de ella. El Gobernador de la ciudad le otorgó por sus servicios, una ración de soldado ejerciendo en iguales servicios y con iguales méritos que sus compañeros varones. Mujer brava, perdió a su marido en el Segundo Asedio. Solicitaría del Consejo Supremo de Guerra le fuese reconocida la ración de soldado con que fue agraciada que, aun siendo una miseria, le permitirá sobrevivir en una España destrozada por las guerras.
Estas situaciones se daban con harta frecuencia, mujeres disparando cañones, mosquetes, fusiles etc., Casamayor nos ilustra “las mujeres llevaban el tizo para el botafuego, además de refrescos ánimos y curas, sin contar que en muchas ocasiones encararon el fusil o dispararon el cañón. Los muchachos con cuerdas arrastraban los cadáveres hasta las cisternas de las parroquias y amunicionaban todos, los viejos animando al combate preparaban ladrillos y piedras como proyectiles arrojadizos, todos saciaban sus ganas de guerra”. Siempre estuvieron ahí. Cuando el hombre caía ellas lo aupaban, siempre ha sido así, su ánimo era vital para aquellos defensores, todas ellas merecen con mayúsculas el epíteto de HEROÍNAS, aquellas mujeres daban sentido al viejo dicho extremeño; con ellas todo, sin ellas… nada
Éstas son algunas de las heroínas anónimas, de las miles que hubo, son las que, sin olvidar a la más conmemoradas, merecen estar en ese palmarés martirial para ser no sólo inmortalizadas, sino agasajadas y honradas; que un día puedan pasar a ocupar su lugar en ese Panteón de Heroínas que con natural, justo y merecido orgullo se halla en el Portillo, fiel testigo de algunos de sus actos heroicos, pues “el honor, como dijo el Alcalde de Zalamea, es patrimonio del Alma, y el alma sólo es de Dios”. Mujeres que lucharon por su casa, por su familia, en respuesta a los miedos que provenían de los púlpitos, o lo que en casa comentaban sus maridos, a la vez tergiversados por sus amos, interesados en que las ideas de la revolución francesa no anidaran en sus mentes. Aquellas ideas que transformarían una sociedad estamental, lastrada, sociedad que relegaba a la mujer a un segundo…o tercer puesto. Mujeres que nunca pensaron luchar a favor de un felón que celebraba con el francés las victorias sobre los españoles. Mujeres que no tenían miedo de perder sus miserias, cuando las tenían, que protegían a sus hijas del violador y asesino francés solo conocidos de oídas, de los que se hablaban en las fuentes, fregaderos públicos, comercios, y calles. Cada transmisora aportaba su granito en aumento del bulo interesado de aquellos que verdaderamente veían el peligro por la pérdida de sus privilegios y poderes. En esas fechas dueños absolutos del cien por cien de las propiedades de cualquier tipo, (iglesia o patrimonio de san Pedro un 45%, nobleza un 35%, y el 20% restante de la emergente sociedad burguesa verdadera dueña de caudales e influencias) eran el enemigo, a favor de los cuales, paradójicamente, luchaban. Esta penosa contienda dio sus frutos no solo en lo que históricamente está recogido, sino también porque sirvió para que aquellas sumisas mujeres, que realmente nunca fueron tan sumisas, se dieran cuenta que también contaban, que eran igual que los hombres, cuando no superiores, porque si ellos disparaban, ellas realizaban los trabajos más ímprobos para que pudieran hacerlo. Ellas fueron el alma de la resistencia, sus “deberes” familiares y sociales nunca fueron desentendidos, sus hijos y ancianos padres que dependían de sus cuidados, e incluso en lo religioso, pues a pesar del asedio los actos piadosos fueron debidamente atendidos por estas heroínas.
 Hasta hace poco tiempo, la ingente cantidad de valientes sacrificadas tenían su referente en algunas de las que pasaron a la historia y que son sobradamente conocidas, siempre recordadas, siempre ensalzadas, siempre presentes. Para la memoria de muchos constituían toda la aportación femenina a la lucha. Se creía que habían sido solo ellos, hasta que los historiadores comenzaron a levantar un pico del mantel, solo un pequeño pico y el impacto de lo que siempre se supuso pero no se conocía en profundidad y que hoy se conoce, fue absoluto. Se hacía imperativo ubicarlas en el lugar que les correspondía. La admiración, que nunca cejó, fue tremenda. Ahora iniciada la recuperación, hay que sacarlas de los empolvados libros y documentos de archivo y restituirlas en su más que merecido lugar. Ya nada volvería ser igual, las mujeres surgidas de aquel horror, habían demostrado su valía, su poder a propios y extraños, Ahora debían ser respetadas como merecían, ahora gozarían del mismo nivel que sus compañeros de viajes, de la palabra, de la capacidad decisoria que siempre habían tenido pero nunca había salido “oficialmente “del entorno familiar…al menos al reconocimiento oficial… ¿pero, fue así realmente? No, claro que no, ya desde su inicio los hechos fueron silenciados por propios y extraños, acallados, porque el pensamiento de la época…y el actual, aunque afortunadamente cada vez menos, no acababa de aceptar el hecho de que una mujer pudiera, no solo luchar tras la tapia cañoneada diariamente, protagonizar rechazos de ataques  de un ejército que había mostrado ser invencible, si los hombres huían en desbandada, ellas acudían a taponar la brecha, no podían aceptar que hubieran abortado el éxito de los metódicos ataques a una ciudad, cuyos muros eran el pecho de sus defensores. La historia está preñada de estos actos. La bibliografía las obvia, no pueden concederles el crédito ganado con sangre, con esa misma sangre que nos ha puesto a todos en este mundo, con aquella que les decía a sus hijos huérfanos ante el paso de las tropas francesas “hijos míos levantad la cara con orgullo y dignidad, pues sois hijos de los bravos luchadores del arroyo que sin tener nada…lo defendieron todo”. Jactancia de raza y nación, sin par en ningún lugar de la tierra que no sea España. 

Su aportación hoy más reconocida, más aceptada y comprendida, escapa a las mediocridades humanas que, sólo sirven para diferenciar socialmente lo que el imparable espíritu aporta y demuestra constantemente. Haciendo caso omiso de esas reglas, vanas e interesadas, por las que, la siempre hipócrita sociedad decide quién es merecedor o no, de esa u otra distinción. Este comentario pretende reivindicar a la mujer española, en particular y a todas en general, en cualquier punto donde se halle, dado que este no es un caso aislado en nuestra historia, si no uno más, que nos debería recordar su gran valía, en cualquier campo en el que se vea obligada a peregrinar.

Jordi Évole se carga en 2 minutos el sueño independentista de Artur Mas.